08 diciembre 2006

"Estamos criando vagos"...


Hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la
escuela.

Se levantan irritados pues se acuestan muy tarde hablando por
el telefono o conectados a la Internet.

No se ocupan de que su ropa esta limpia y mucho menos ponen un
dedo en nada que tenga que ver con "arreglar algo en el hogar".

Idolatran a sus amigos y viven poniendoles "defectos" a sus
padres a los cuales acusan a diario de que "estan quedaos".


No hay quien les hable de ideologias, de moral y de
buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo.

Hay que darles su "semanal" o mesada de la que se quejan a
diario porque "eso no me alcanza".


Si son universitarios siempre inventan unos paseos de fin de
semana que lo menos que uno sospecha es que regresaran con un
embarazo o habiendo fumado un pito de marihuana.

Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja
cada vez mas, pues aun el di­a en que consiguen un trabajo hay que
seguir manteniendoles.

Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de capas
medias urbanas que bien pudieran estar entre los 14 y los 24 años y
que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos
constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿En que estamos fallando?

Para los nacidos en los cuarenta y cincuenta el orgullo
reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con
el abuelo; que teni­an que limpiar la casa;

que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y
repartidores de diarios; otros llevabamos al taller de costura la
ropa que elaboraba nuestra madre o teni­amos un pequeño salario en
la Iglesia en donde ayudabamos a oficiar la Misa cada madrugada.


Lo que le paso a nuestra generacion es que elaboramos un
discurso que no dio resultado: "!Yo no quiero que mi hijo pase los
trabajos que yo pase". Nunca conocieron la escasez, se criaron
desperdiciando, a los 10 años habi­an ido a Disney World dos veces,
cuando nosotros a los 20 no sabi­amos lo que era tener un pasaporte.


El "dame" y el "comprame" siempre fue generosamente complacido
y nos fuimos exhibiendo los exitos escolares de los hijos y ellos
se convirtieron en habitantes de una pension con todo incluido que
luego queri­amos que fuera un hogar.

Al final se marchan al exterior a la conquista de una pareja y
vuelven al hogar divorciados o porque la cosa "se les aprieta" ensu nueva
vida.


Los que tienen hijos pequeños ponganlos los domingos a lavar
los carros y a limpiar sus zapatos. Un pago simbolico por eso puede
generar una relacion en sus mentes entre trabajo y bienestar.

Las hembritas deben desde temprano aprender a lavar, planchar,
cocinar para que entiendan la economi­a domestica en tiempos que
podri­an ser mas difi­ciles.

La musica metalica, los conciertos, la tele, la moda y toda la
electronica de la comunicacion han creado un marco de referencia
muy diferente al que nos toco.

Estamos compelidos a revisar por los resultados si fuimos muy
permisivos o si sencillamente
hemos trabajado tanto que el cuido de nuestros hijos queda en manos
de las domesticas y en un medio ambiente cada vez mas deformante.

Ojala que este mensaje llegue a los que tienen "muchachos
chiquitos" pues ya los abuelos pagaron la transicion...

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